La Saeta Rubia

PERSONAJES 24 05/12/2014
Por Ezequiel Fernández Moores

-Alfredo, tú eres el presidente de honor, tienes derechos y obligaciones.

-Se pueden meter en el culo la presidencia de honor.

-Pero recibes un salario.

-También se lo pueden meter en el culo.

El cruce, por supuesto, no formó parte de los recuerdos del emotivo homenaje que Alfredo Di Stéfano recibió en la reciente Asamblea de Socios de Real Madrid. La primera tras la muerte en julio pasado del jugador que cambió para siempre la historia del club blanco. Sucedió el 18 de abril de 2011, al día siguiente del clásico Real Madrid 1-Barcelona 1. "El Barca fue el león y el Madrid el ratón", avisa ya desde el título la columna habitual de Di Stéfano ese día en Marca. Leo Messi -dice el artículo- "es el mejor del mundo". Y el fútbol de Barcelona "es un deleite para todos. No se mira con los ojos, sino con el alma". Real Madrid, en cambio, sigue el texto, "fue un equipo sin personalidad". Jugó "acorralado". Al contragolpe, concluye la columna, Real Madrid no podrá ganar el miércoles en Valencia la final de Copa del Rey. Manuel Redondo le sugiere aclarar que el texto no fue escrito por él y no refleja su sentir. Di Stéfano rechaza enojado la propuesta. "Esa chica...", alcanza a decir el director general de la presidencia de Real Madrid. "Te vas de aquí, en mi vida privada -lo echa Alfredo de su casa- no se mete ni Jesucristo."

"Esa chica" es la costarricense Gina González, primero secretaria y luego novia de Di Stéfano, ya viudo. En Buenos Aires desde hace unos meses, para perfeccionarse como DT (tiene título UEFA y licencia FIFA), González me dice que el propio Alfredo le contó el incidente con Redondo. Y que fue ella, efectivamente, quien escribió el artículo de Marca, pero siempre en base a lo que le decía Alfredo. Ven el clásico de 2011 en el restaurante De María, a metros del Bernabéu. Di Stéfano no quiere ir a la cancha. Está enojado porque Real Madrid le niega una entrada para su novia. Al día siguiente, Marca avisa a Di Stéfano que no habrá auto para ir el miércoles a Valencia. Ángel Villar, presidente de la Federación Española (RFEF), dispone auto, boletos, hotel y asistencia para la pareja. En la conferencia previa, el DT José Mourinho evita toda polémica. "Alfredo Di Stéfano es una de las personas más importantes en de la historia de Real Madrid... hay que respetar y no comentar". Su Real Madrid gana 1-0 al Barça de Pep Guardiola. Gol de Cristiano Ronaldo en tiempo extra. Al lunes siguiente, Real Madrid prohíbe el ingreso a González. Di Stéfano, furioso, pasa tres meses sin ir al club. Hasta que un día, Florentino Pérez lo invita a cenar. Acuerdan la creación del Museo Di Stéfano. Alfredo, de 86 años, sorprende cuando anuncia al diario El Mundo que se casará con González, cincuenta años más joven. Preocupados, sus hijos logran que la justicia lo declare incapaz. González, novia de Di Stéfano desde hace siete años, reclama sin éxito. El poder de Florentino -afirma- llega a los más altos despachos de Madrid.

 

Y así como ayer fue Di Stéfano, hoy, sospechan muchos, es Lionel Messi

 

"Usted de números no sabe nada." Florentino descalifica a Carlos Mendoza en la asamblea de diez días atrás. El socio le dice que la deuda del club no es de 72 millones de euros, sino que subió de 541 a 602 millones en un año. El balance, que prevé un ingreso de 500 millones, récord para un club deportivo, es aprobado por 888 votos contra 3. Quien quiera postularse a ser presidente de Real Madrid, aprueban también los socios, deberá depositar 80 millones de euros de aval. Florentino inició un nuevo mandato ya sin necesidad de ir a las urnas. Desde el año 2000 (aunque lleva poco más de cuatro mil días en la presidencia), compró 52 jugadores por 1.148,85 millones de euros y ganó 12 títulos. Un socio pregunta a Florentino por qué no querelló al diario que afirmó que los últimos fichajes de James Rodríguez y Javier "Chicharito" Hernández coincidieron con concesiones de obras a su empresa ACS en Colombia y en México. Así lo cantan también afuera los violentos Ultras Sur, impedidos de entrar por una fuerte custodia policial. Lo mismo se dijo cuando ACS compró la alemana Hochtief y Real Madrid fichó a Mesut Ozil y Sami Khedira. "Hay una relación directa entre fichajes y negocio. Está a la vista, no es descubrir la sopa de ajo", dice al diario AS el economista José María Gay de Liébana, que enumera autopistas en Bogotá y aeropuertos en México DF. Más allá de los ingresos, deuda, aclara además el economista "son las obligaciones de pago" y Real Madrid -afirma- tiene una deuda bruta de 602 millones de euros.

La asamblea, fue dicho, comienza con un homenaje a Di Stéfano. "El vacío de su ausencia", "el orgullo de su amistad", lo recuerda Florentino Pérez. "Gracias Alfredo. El mejor de todos los tiempos", dice una pantalla enorme. La historia era otra seis décadas atrás. "Vine para jugar en Barcelona, si no me vuelvo a mi país", afirma Di Stéfano al arribar a Madrid el 17 de mayo de 1953. "Hoy -lo recibe un artículo de Lorenzo López Sancho en el ABC- llega al aeropuerto de Barajas un profesional del fútbol más conocido por sus frecuentes incumplimientos de contrato, fugas espectaculares, faltas a la palabra empeñada y absoluta ausencia de poder profesional y moral... Felicitamos (al presidente Santiago Bernabéu porque Real Madrid) jamás recurrirá a enrolar a indeseables de la categoría de ese trotamundos contratado por los millones del poderoso club catalán". Di Stéfano sólo juega algunos amistosos informales organizados por Barcelona, que había pagado 4 millones de pesetas a River Plate (cerca de 76.000 dólares).

 

Las puteadas de Alfredo, me cuentan los colegas, todavía se escuchan en la redacción del diario

 

Su debut oficial se produce recién el 27 de setiembre. Pero con la camiseta de Real Madrid. El club blanco le paga otros 4 millones de pesetas a Millonarios, líder en la famosa Liga Pirata de Colombia, a la que se habían ido 47 argentinos, muchos de ellos, como Alfredo, víctimas de represalias de sus clubes, por ser cabecillas de la huelga de jugadores de 1948. Di Stéfano rechaza acusaciones de River en un comunicado que firma junto con Pipo Rossi: "Desde los tiempos de San Martín -afirma- se acabaron los siervos". El caso Di Stéfano, comprado por Barcelona pero jugador de Real Madrid, tema de libros y documentales, incluye acusaciones cruzadas y denuncias de amenazas del franquismo al entonces presidente de Barcelona, Enric Martí Carreto. Antes de Di Stéfano, Real Madrid había ganado apenas 2 Ligas en 25 años, detrás de Barcelona (6), Athletic Bilbao (5) y Atlético Madrid (4). Con Alfredo, gana en once años 8 títulos de Liga, además de 5 Copas de Europa, 1 Copa de España y 1 Copa Intercontinental. En Barcelona, dicen que "el robo de Di Stéfano" es uno de los capítulos de la puja hoy cada vez más encendida con Madrid. Y así como ayer fue Di Stéfano, hoy, sospechan muchos, es Lionel Messi. Real Madrid no puede ficharlo. Pero la justicia de Madrid, llamativamente, insiste en procesarlo por evasión, como no sucedió con otros deportistas, y pese a que Leo fue contribuyente récord en 2014, pagando 53 millones de euros.

Cuando Barcelona fue a buscarlo en 1952, Alfredo recibe al emisario mientras pinta su casa, subido a una escalera. Está enojado con Millonarios y dispuesto a volver a trabajar al campo. Su padre, que llegó a salir armado porque era extorsionado por el siciliano Chicho Grande, un Al Capone rosarino, había enseñado al hijo adolescente que el hijo del patrón debía trabajar "mejor que todos". Alfredo aprendió a hacerlo. En el campo y en la cancha. Y a rebelarse. Como en plena derrota ante Inter en la final de la Copa de Campeones de Europa 1963-64, cuando mandó "a la mierda" al DT, Miguel Muñoz, porque su ex compañero de equipo insistía en una táctica que Alfredo consideraba equivocada. Bernabéu, a quien Di Stéfano respetó de por vida, lo separó del equipo y le dijo que permaneciera en el club "de cualquier cosa". "¿Qué es cualquier cosa?", se enojó Alfredo, que entonces se fue a jugar al Espanyol de Barcelona. Siempre difícil de carácter, Alfredo atendió hace unos años en su casa la llamada de un importante diario madrileño. Al periodista, a quien nadie sabía qué tarea darle, porque algo discreto, pero muy voluntarioso, le encomendaron la tarea de preparar "necrológicas", perfiles de personalidades ya ancianas. "Hola señor Di Stéfano -se presentó el periodista a Alfredo- lo llamo porque debo hacer su nota necrológica y precisaría confirmar algunos datos". Las puteadas de Alfredo, me cuentan los colegas, todavía se escuchan en la redacción del diario

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