HURACÁN 41 años sin salir campeón. Hoy recordamos al famoso equipo de 1973

DEPORTES 27/11/2014
El Equipo de los Sueños

El equipo que todos sabemos de memoria. El equipo que fue la matriz de la consagración argentina en el Mundial de 1978. El equipo que jugó y emocionó. El equipo que todos ubican cuanto menos en el podio de la historia del fútbol nuestro. En definitiva, El Equipo de los Sueños.

Huracán fue uno de los grandes del amateurismo. Su último título en esa categoría, con el fútbol unificado, fue en 1928 con un equipo que daba espectáculo. No le fue tan bien en el profesionalismo, aunque tuvo grandes equipos (La Aplanadora de 1939) y, además, fue permanente generador de jugadores de excepcional calidad para la Selección. Tuvieron que pasar nada menos que 45 años para que pudiera dar otra vuelta olímpica en Parque Patricios, el barrio asociado a la poesía, al tango y al olor a glicinas de los patios del barrio Sur. 
Y en 1973, como lo había sido en el 28, se consagró con un equipo pura fantasía, que respondía al sentimiento popular de los hinchas argentinos. Todo se inició el 2 de mayo de 1971, cuando el presidente Luis Seijo viajó a Rosario para ofrecerle el cargo a César Luis Menotti, cuya única experiencia había sido como ayudante de campo de Miguel Antonio El Gitano Juárez en Newell''s. 
Menotti comenzó a delinear el equipo apenas llegó. Incorporó a Omar Larrosa, quien jugaba en Guatemala y que luego se convirtió en un jugador fundamental, goleador del equipo del 73 con 15 goles; Francisco Fatiga Russo, un volante que había pasado por Central Córdoba y Tigre para que fuera el equilibrio de una actitud permanentemente ofensiva; desde Rosario Central llegaron Alberto Fanesi y Jorge Carrascosa y la experiencia de Nelson Pedro Chabay, campeón del mundo con Racing. En el club había un cuarteto de de gran jerarquía: Alfio Basile, Roque Avallay y dos símbolos del barrio: Miguel Angel Brindisi y Carlos Babington.
El Coco Basile aportó su enorme personalidad, Brindisi y Babington la jerarquía de su capacidad individual, la pegada, el ingenio, la imaginación, el talento. Pero tal vez el hecho más significativo de la evolución de un jugador lo logró César Menotti con Roque Avallay. Había llegado desde Newell''s en trueque por Alfredo Obberti. Nadie le podía quitar el rótulo de chocador, cuando jugando para Independiente cayó al pozo perimetral. El entrenador lo convenció que tenía buenos atributos técnicos y fue tomando confianza. Siguió imprimiéndole velocidad a su juego, pero fue tomando sentido de la pausa y se tiró atrás para arrancar con Larrosa, Brindisi y Babington y llegar con poder al arco rival. 
En el Metropolitano de 1972 Huracán jugaba un fútbol de alto nivel. La tarde más gloriosa fue frente a Boca, el domin go que Brindisi y Babington llegaron por la mañana a Ezeiza desde Francia (habían jugado un partido amistoso para el Valenciennes), almorzaron y salieron a jugar. Ganaron 5-1, con un baile formidable. Y otro resultado para el recuerdo fue el 3-0 frente a San Lorenzo, su histórico rival, cuando el equipo que dirigía Lorenzo se coronó bicampeón. En 1973 llegó una figura impresionante del fútbol argentino: René Orlando Houseman, a criterio de muchos uno de los jugadores más importantes de todos los tiempos. Sin exageraciones. Con el Loco del Bajo Belgrano quedó conformado uno de los equipos con mayor brillantez de nuestro fútbol. En las primeras fechas golearon y dieron espectáculo. En la décima fecha (frente a Central, en Rosario) aquel 5-0 quedó en la historia como una muestra de hidalguía de la hinchada centralista al aplaudir a sus rivales, inusual en el estadio del barrio Arroyito.
En la segunda rueda tuvo algunos resultados imprevistos, pero jamás renunció a la idea de Menotti de jugar. La declinación se produjo cuando Enrique Omar Sívori citó a varios de sus jugadores para la selección que tenía que jugar la eliminatoria para el Mundial Alemania 74. Sin embargo, el equipo mantuvo la línea y se consagró campeón tres fechas antes del final, aún perdiendo (2-1) con Gimnasia y Esgrima en su propio estadio. 
Huracán del 73 fue uno de los grandes equipos del fútbol profesional. A casi treinta años la figura de aquel equipo, de sus grandes individualidades, de la idea obsesiva del técnico por respetar un estilo, se engrandece. Verlo jugar era un deleite. Llenó de fútbol las canchas argentinas y le devolvió la sonrisa después de 45 años a un barrio con cadencia de tango y olor a glicinas en sus patios.

Redacción

Daniel MAKENA. Jefe de Redacción

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